Dicen que la venganza es dulce... pero el éxito lo es más. Y es que cuando por fin ves los frutos del trabajo arduo no queda más que sentarte a disfrutarlo.
Hace una semana, gracias a una tarea de cine, nació una idea. Borrones de imágenes aparecían en nuestras cabezas, y así, lo que empezó con una tranquila canción pronto se fue convirtiendo un un derroche de ideas y de imaginación. Todos querían hablar y aportar. Aunque sus ideas no fueran a ser usadas, estas eran escupidas en un ambiente de emoción y proyección. Poco a poco se llegó a una decisión que llevó a un guión y un storyboard. El día siguiente empezamos a grabar...
Un día y medio de grabación se dice fácil, pero en realidad no lo es. Muchas tomas por escena, todos tratando de ser lo más profesionales que se pudiera. Acabamos el viernes a mediodía festejando todos por el trabajo realizado, pero en el momento no nos dimos cuenta de que aún faltaba lo más difícil: editar. El problema era que ninguno de nosotros tenía alguna experiencia editando! lo más que habíamos usado en la compu era powerpoint y definitivamente no nos serviría para editar una película. El equipo entró en acción, no se cómo pero hoy, miércoles 31 de enero, a las 9 de la mañana terminamos, se podía dar por concluída la producción.
Ya en la clase, después de un buen rato de teoría, llegó la hora. Entregamos el dvd y esperamos pacientemente nuestro turno (pacientemente es un decir porque nos moríamos de nervios). De repente, sin previo aviso la pantalla se pone en negro y empieza nuestra película... Lo que pasó después no puede ser explicado sólo con palabras. Me invadió ese sentimiento que crecía dentro de mí, el corazón se me aceleró hasta el grado de que respirar parecía algo imposible... entonces no pude evitar esbozar una sonrisa. En ese momento todo lo relacionado con la película me pareció perfecto. Claro que el llanto no se hizo esperar, no sólo el mío, sino de mi equipo, esa misma sensación de orgullo nos invadió a todos a la vez y nos aplaudimos hasta que las manos nos dolieron.
Lo hicimos, nos propusimos algo y lo hicimos. No sólo eso, lo hicimos bien. Superamos las adversidades y creamos algo que frente a nuestros ojos siempre será perfecto. No puedo evitar ese sentimiento de estar satisfecha, como si por el momento nada más faltara en mi
vida. Hoy estoy orgullosa, orgullosa de mí y de mi equipo, del esfuerzo que hicimos y del resultado que nos trajo. Ficus films, valió la pena.
31 de enero de 2007
28 de enero de 2007
El saludo y la falta de inspiración
¡Que difícil es empezar! A cuantos no nos ha pasado, un día decides escribir, entonces te entra ese gusanito que parece despertar sólo en algunas ocasiones y preparas todo, papel, lápiz o pluma, en este caso toda una página. Ya tienes todo listo, te gusta como se ve, preparaste la letra y los colores, tomas la pluma o entras a crear una entrada, y entonces... te quedas en blanco...
Pasan minutos, y en algunos casos horas... pero nada se te ocurre. ¿Cómo es esot posible? Apenas ayer pensabas en la infinidad del universo y en mil temas más... pero todos parecen haber huído de tí. Te preguntas: ¿por qué no me puedo inspirar cuando yo quiero? y de la nada tienes un tema... Patético escribir de la falta de inspiración lo sé, sin embargo, muy por adentro, nos seguimos preguntando el por qué de su ausencia. Nos da curiosidad saber por qué se nos ocurren tantas cosas y de un segundo a otro... pum! se desvanecen en el aire.
En mi caso siempre ha sido el saludo o la parte inicial. Probablemente sea lo más importante ya que es lo que te anima a seguir leyendo, te engancha y te hace preguntarte qué será lo siguiente. Perfecto, lo fundamental y yo no logro inspirarme. Una vez que logro superar esa pequeña dificultad, parece que todo fluye.
Así, sin más ni más, después de este intento de... lo que sea que haya querido decir, me despido por ahora. Ya regresaré otro día...espero.
Pasan minutos, y en algunos casos horas... pero nada se te ocurre. ¿Cómo es esot posible? Apenas ayer pensabas en la infinidad del universo y en mil temas más... pero todos parecen haber huído de tí. Te preguntas: ¿por qué no me puedo inspirar cuando yo quiero? y de la nada tienes un tema... Patético escribir de la falta de inspiración lo sé, sin embargo, muy por adentro, nos seguimos preguntando el por qué de su ausencia. Nos da curiosidad saber por qué se nos ocurren tantas cosas y de un segundo a otro... pum! se desvanecen en el aire.
En mi caso siempre ha sido el saludo o la parte inicial. Probablemente sea lo más importante ya que es lo que te anima a seguir leyendo, te engancha y te hace preguntarte qué será lo siguiente. Perfecto, lo fundamental y yo no logro inspirarme. Una vez que logro superar esa pequeña dificultad, parece que todo fluye.
Así, sin más ni más, después de este intento de... lo que sea que haya querido decir, me despido por ahora. Ya regresaré otro día...espero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)