Me encanta el poder de las fotos. Y hablo en el sentido más literal de encantar, puedo quedarme horas viendo fotografías viejas, imágenes del pasado, de cosas que ya no son. Esto es en parte por la energía que proyecta cada una, la cantidad de historias que puedes sacar de esa imagen que lleva años escondida en un rincón de tu cuarto. Ver desde los colores, la ropa, la apariencia, las modas y demás me transporta a otro lugar y momento. Esta es la otra parte que me gusta, las fotografías me hacen recordar.
Hoy encontré en mi cuarto (a pesar de que parece zona de guerra) mis scrapbooks, uno que fui haciendo desde 1o de secundaria y otro que me hizo mi hermana cuando salí de prepa... Cada página llena de imágenes que tenían luz e incluso vida propia, cada una contándome una historia que pasó hace mucho tiempo, tal vez una época más sencilla, menos complicada. No puedo evitar reflexionar sobre esos momentos ni tratar de recordar exactamente lo que estaba sintiendo... cómo ha pasado el tiempo.
Estoy a un año de acabar la universidad, sólo un año. Todavía siento que fue ayer cuando estaba escogiendo carrera, con la vida por delante, no que ahora no la tenga, es sólo que ahora todo se muestra bajo un lente diferente... mi cabeza es un desastre, para variar hay demasiadas cosas revoloteando por ahí, esperando aterrizar. Por el momento quiero recordar e imaginar, sentir una vez más, tal vez así la luz de las fotografías iluminen mi camino... nunca se sabe.