Cada año es lo mismo... se acerca navidad y hay que escoger con quién la voy a pasar. Desde hace casi 10 años he pasado todas y cada una de la navidades con la familia de mi mamá, van los primos, se dan los regalos, se prende la chimenea y la verdad lo disfruto mucho. Por otro lado esta mi papá... hace casi 10 años no paso una navidad con él y mi familia...
Cada año es lo mismo, a principio de noviembre mi papá sale con la misma pregunta "...y este año con quién van a pasar navidad?". Ya llegué al punto en el que prefiero quedarme callada. Si le digo que con mi mamá (una vez más) sé que se va a sentir, pero si le digo que con él... mi mamá se va a sentir. Entonces empiezan los remordimientos, las discusiones con mi hermana, las peleas con mi mamá.
Quisiera que alguien tomara estas decisiones por mi, estoy cansada de tener que escoger. Estoy cansada de tener que quedar bien con todos. Estoy cansada de fingir que todo está bien... que yo estoy bien.
Dicen que los que más sufren con un divorcio son los hijos, y si me hubieran preguntado hace unos meses probablemente les hubiera contestado que mi caso fue diferente, tuve la suerte de que mi papá se quedó cerca y
el trámite fue tranquilo. Sin embargo no pasa una sola semana sin que me recuerden que tengo una vida diferente, una vida que no escogí, una vida que ya me cansé de vivir.
No es normal. Lo normal sería tener una familia normal, una familia completa. No es normal que tu papá viva en otra casa por más cerca que quede. No es normal tner 10 años y ver a tu mamá diario en su cama, sin ganas de salir. No es normal que a esa edad tengas que explicarle a tu hermana de 7 años por qué tu papá ya no llega o por qué se llevó los cuadros de la sala.
Mi vida debería ser muy diferente. No es que me queje de la vida que he tenido hasta ahora porque realmente he sido privilegiada, pero a veces me pregunto como sería si hace 10 años no hubiera tenido que atravesar todo eso. Recuerdo ese año como ningún acontecimiento en mi vida. Me acuerdo del día que tuvieron que lleva a mi mamá al hospital, ya ese día mi papá dormía en el sillón. Me acuerdo de que todavía llegamos a escuchar los latidos del bebé y cómo en casa de mi abuela nos dieron la primera mala noticia. Sé que nunca he llorado como ese día. Una semana después ya no había unos muebles en mi casa y tanto mi papá como mi mamá nos dieron sus explicaciones. También me acuerdo cómo trataba de distraer a mi hermanita para que no llorara.
Parece que ahora sólo la tengo a ella y ella sólo me tiene a mí. Nuestras vidas han ido cambiando tanto...
A veces me siento tan sola... Se que tengo a mis amigos y a base de golpes he aprendido que son pocos los buenos. Pero estoy cansada... ya me cansé....