Voy manejando sin rumbo. Mi parabrisas está sucio y no tengo intenciones de limpiarlo pronto. Desesperada, busco una canción en el radio, las estaciones conspiran en mi contra pasando anuncios constantes intercalándolos con canciones que sólo acaban por desesperarme más.
Sigo manejando sin rumbo, no tengo idea de a dónde quiero llegar. Las opciones pasan por mi mente como nubes de tormenta, poco claras y definidas, sigo manejando, ya tendré que llegar a algún lado...
Entonces un sentimiento de angustia nubló mi visión y la confusión que antes reinaba fue sustituida por un ataque de pánico. ¿A dónde quiero llegar? De pronto, el coche sin rumbo tuvo sentido... y entendí a la perfección.
¿Qué estoy haciendo? Algo ha cambiado, algo profundo. No sé si sea sólo una crisis pasajera, una crisis parecida a la que he visto en otros estudiantes. Eso espero.
Algo que me he dado cuenta a lo largo de la carrera, es que hay ciertas cosas que me hacen feliz, me llenan a un nivel que difícilmente puedo explicar. La primera es leer, me encanta poder sumergirme un mundo paralelo en donde nadie te puede tocar, y a pesar de ese aislamiento que trae la lectura, nunca me siento sola. La segunda es escribir, nunca he sido muy buena hablando, las ideas se atropellan por salir y rara vez parezco capaz de aterrizar una idea, por lo que poder poner mis ideas, sentimientos y posturas en papel es una gran ventaja, puedo pensar las cosas una y otra vez y tachar lo que ya tenía y empezar de nuevo, siento que así las palabras adquieren un significado mayor. La tercera (y esta sí la descubrí a lo largo de la carrera) es el cine, ir al cine, hacer cine. Como el leer, el cine te jala a esos mundos muchas veces irreales en donde se te olvida por un momento la realidad de tu vida y como la escritura, el cine es el resultado de un plan previo, poner las ideas en papel para borrarlas y volverlas a empezar. Es un arte en donde las palabras se mezclan con vívidas imágenes que saturan tus sentidos. Poder hacer eso me encanta, y lo digo en el sentido de que, como si fuera magia, me envuelve alejándome de todo lo demás. Sólo cerrar los ojos y ver una serie de imágenes pasar por mi cabeza, todas en armonía, como si estuvieran ahí desde el principio de los tiempos... podría hacer eso sin detenerme hasta morir.
Sin embargo, a pesar de estos sentimientos tan fuertes hacia una parte de mi carrera, algo ha cambiado desde que entré. En algún punto perdí interés, incluso las clases que deberían gustarme han perdido ese... gancho, eso que me ataba a ellas. Se que esto es lo que quiero hacer, pero ya no estoy segura de que esta sea la forma.
El orden de las cosas es este, sales de prepa, escoges carrera y universidad y después tienes tiempo para vivir, sea como sea, en un trabajo estable, inestable o... bueno cualquier variable entra aquí. Pero, ¿y si este no es el molde para todos? Yo he vivido los últimos años confiada en que esto es para mi, que soy parte de este molde... Tal vez no sea así.
Seguía manejando sin rumbo, buscando buena música sin éxito. Mientras tanto el camino y el destino se volvía más borroso en mi mente. Hay algo que sigue faltando en mi vida, y es algo grande. Todavía necesito salir, salir a explorar, a conocer, a ver, a oler a escuchar, ¡a vivir!
Ya se lo que tengo que hacer. Me quedan unos semestres y planeo acabar como se debe, con esfuerzo y dedicación, con el mejor promedio que se pueda, y después.... después saldré, cambiaré el molde preestablecido, ese molde que ya se que definitivamente no es para mi.