14 de junio de 2007

Vacaciones, infierno o paraiso

Son las 8 de la mañana, ya estas cansado de tanto dormir. Abres los ojos lentamente y la mañana t parece igual a la de ayer... y a la de antier... y a la de hace 2 semanas. Te pones boca arriba y ves el techo de tu cuarto ¿Qué hacer, qué hacer? Puedes pararte a deasyunar y ver una película pero momento, eso ya lo hiciste, no recuerdas cuando pero es que los días ya se parecen tanto...

¿Te acuerdas cuando seguías en clases y contabas los días para salir? Yo me acuerdo, lo que me llevaba a través del día era pensar: "Ya falta poco", "sólo 27 días más" o mejor aún "ya casi, ya casi". Una semana antes de salir empiezas a hacer planes, piensas en lo que nunca has hecho y te mueres de ganas de hacer o lo que por falta de tiempo has dejado olvidado por los rincones de tu casa o memoria. Te vas a poner a leer, ver las películas que te recomendaron las últimas vacaciones, vas a salir con tus amigos a hacer cosas diferentes pero nunca burridas, vas a hacer ejercicio, vas a ir al centro o te vas a ir un fin de semana a.. donde sea, a cualquier lado.

Por fin llega el último día de clase, ¡eres libre! No pasa un día y ya le hablaste a todos tus amigos para irte a desayunar o al cine en la mañana y entonces todo es miel sobre hojuelas. Te despiertas a las 11 de la mañana y no te importa, por fin vas a poder estar en tu casa y quedarte en pijama todo el día, ¡olvida los horarios! ¡olvida las reglas! haz lo que quieras...

Suena tu teléfono, tus amigas salen de viaje con su familia. Te dices que no hay problema, así tendrás tiempo de descansar y estar contigo. Ahora sí, sacas el libro que dejaste a la mitad y te vas a la sala con algo de tomar, te acuestas en un sillón y empiezas a leer. Puede que acabes el libro, pero también puede ser que hayas leído 5 paginas antes de perderte en las rayas e imperfecciones del techo, en el rayito de luz que se coló por la ventana, en la araña que se pasea por la pared blanca sin preocupación alguna. Agarras el teléfono, sí, sigue vivo, lo vuelves a colgar, das vueltas por la sala y regresas al teléfono, "tal vez si le hablo a alguien... a lo mejor decidió no salir" piensas con ingenuidad. Marcas los tres primeros números pero te arrepientes, "claro que no va a estar, ella sí tiene algo que hacer". Regresas a tu sillón y retomas tu libro, ya ni siquiera encuentras una posición cómoda. Te rindes con tu libro y te vas a la tele.

Más de 300 canales y nada que ver. Ya te sabes los horarios de todo, pero ya lo viste. Parece que, en cuanto a la televisión, entre más buscas menos encuentras. Tus pensamientos se divierten contigo, "no te has bañando, otra vez vas a comer lo mismo, no hay nadie para salir, estas aburridaaaaaa". Te la crees, a partir de entonces la noción del tiempo desaparece, ya no sabes ni en qué día vives, temes que se te olvide quién eres...