Un año, un mes, un día, un minuto, un segundo, una milésima de segundo.... no importa que tan grande o pequeña sea la cantidad de tiempo transcurrido, pero importa como lo vives, que haces para que ese momento sea memorable. ¿Suena a anuncio? tal vez, pero nunca un truco de publicidad había expresado tanta verdad.
Podrá parecer como cliché, pero la verdad es que la vida se marca por los pequeños momentos que la conforman, en un segundo puede cambiar la vida y hay que aprovechar ese segundo porque después... no sabes lo que vendrá.
Un error común es pensar que disfrutar implica ser feliz, sonreir todo el tiempo como si no hubiera nada por qué preocuparse, siento desilusionarlos de cierta manera pero no es completamente cierto. Calro que los pequeños momentos de felicidad alimentan el alma y la hacen seguir adelante, pero existen otras emociones que tienen que ser disfrutadas al igual que esta. Llorar no es malo, las lágrimas expresan por igual alegría y tristeza. Nunca lloramos igual o por lo mismo, entonces ¿por qué no disfrutamos también esos momentos? no van a volver eso es seguro. Sólo así podemos decir que hemos experimentado la vida en su totalidad, ¿cómo puedes decir que has vivido si nunca has sentido todo lo que hay que sentir? Fui feliz y reí, pero también lloré y sentí. Es lo bello de la vida, nos da millones de opciones y de todas podemos aprender algo y crecer con eso.
Lo que quiero decir es que disfruta lo bueno al igual que lo malo, al fin y al cabo son experiencias que estamos obligados a vivir, así que más vale que las recibas con buena cara, así parecerán menos. Vive.
20 de febrero de 2007
7 de febrero de 2007
Se acerca...

Varios recordarán la película Jaws, en especial la conocida música, pues esta vez requiero de su memoria auditiva para empezar... listos? En realidad de lo que voy a hablar no es tan malo, pero siempre produce ese sentimiento de... extraña emoción e ingenua esperanza. Al menos yo así sentí el 14 de febrero durante mi vida desde secundaria. Día de San Valentín... el día más cursi y feliz del año.
Llámenle como quieran, comercial, cursi, rosa, bonito, feo e incluso triste, pero el 14 de febrero está presente en todos lados. Me atrevo a decir que es una fecha mucho más comercializada que Navidad. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Es una celebración creado por Hallmark para vender más tarjetas? En realidad hay mucho más detrás de lo que te puedes imaginar. Yo no estoy aquí para contar esta historia (para los interesados, agrego donde pueden encontrarla), sino para contarles mis experiencias y al fin y al cabo mi visión de este día.
Durante varios años, sólo pensaba en este día como "el día de la amistad", un día que por alguna razón siempre era soleado, en donde al llegar a la escuela recibías abrazos, dulces, flores y demás, eso sí, siempre de parte de tus amigas más cercanas. Entonces empezamos a crecer, claramente algunas más rápido que otras. El 14 de febrero se volvió un día principalmente dedicado a los novios... ah bueno! y a una que otra amiga.
Yo también quise crecer, entonces cada 14 (que no sólo coincidía con un día soleado sino también con un día de clases), esperaba algo, nunca supe qué ni de quién, pero lo esperaba impacientemente. Nunca llegó, nunca nada llegó. Regresaba a mi casa, sin un plan, sin una flor, sin una sonrisa. No todo fue malo, aún me quedaban amigas que sufrían de la misma pena, pocas, pero ahí seguían, fieles a nuestra antigua tradición.
En el penúltimo año de prepa, mi suerte parecía cambiar, al menos eso creía yo. Había alguien! un tipo (porque no se puede describir a alguien así con otra palabra) al que parecía gustarle. ¡Que bonito! Por fin llegó el día. Fui a la escuela y desde la ventana vi cómo iban pasando niñas con un acantidad impresionante de flores, se acercan lentamente a los salones (música de Jaws), abren la puerta y empiezan a repartir... -Suspiro- Otra vez nada, otra vez sola en este asqueroso día. ¿Qué, sería la única niña (una vez más) sin algo que presumir? ¿Qué era tan desagradable que nadie lograba acordarse de mí? -Suspiro acompañado de imperceptibles lágrimas-.
Un año pasó, y lo que parecía imposible parecía acercarse. Este año sería diferente, este año habría esperanza sí, pero no de la irracional e ingenua. Ésta estaría fundamentada. Conocí a alguien, ¿qué digo? no sólo lo conocí sino que al poco tiempo empezamos una relación. Así llego el 14, y como era de esperarse espere la flor, con la pequeña diferencia de que ese año sí la recibí. Pero ahora significaba algo más. Ya no era tener la flor por la flor o para presumir, era para mí. Era de alguien que de verdad amaba (cabe aclarar que ese sentimiento sigue presente hoy en día). Entonces lo sentí, ya no importaba el estúpido día comercial en donde se venden más choclates, tarjetas, dulces y globos que ningún otro día, importaba sentirlo.
Este año pasará lo mismo, ya no importa si recibo una flor o lo que sea ese día, porque no estoy sola. Hay que querer a la gente, hay que interesarse por la gente, sobretodo por la gente que quieres. No esperen hasta este día para abrazar, besar y reírse. No desperdicien las infinitas oportunidades que nos da la vida para hacerlo. Aprovechen el tiempo. Así, adelantándome a las festividades, les diré que los quiero.
Feliz día más cursi del año...
p.d. no vayan a pensar que por lo que escribí no acepto detalles, siempre son bonitos. Nos vemos el 14
http://www.yucatan.com.mx/especiales/sanvalentin/leyenda.asp
Llámenle como quieran, comercial, cursi, rosa, bonito, feo e incluso triste, pero el 14 de febrero está presente en todos lados. Me atrevo a decir que es una fecha mucho más comercializada que Navidad. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Es una celebración creado por Hallmark para vender más tarjetas? En realidad hay mucho más detrás de lo que te puedes imaginar. Yo no estoy aquí para contar esta historia (para los interesados, agrego donde pueden encontrarla), sino para contarles mis experiencias y al fin y al cabo mi visión de este día.
Durante varios años, sólo pensaba en este día como "el día de la amistad", un día que por alguna razón siempre era soleado, en donde al llegar a la escuela recibías abrazos, dulces, flores y demás, eso sí, siempre de parte de tus amigas más cercanas. Entonces empezamos a crecer, claramente algunas más rápido que otras. El 14 de febrero se volvió un día principalmente dedicado a los novios... ah bueno! y a una que otra amiga.
Yo también quise crecer, entonces cada 14 (que no sólo coincidía con un día soleado sino también con un día de clases), esperaba algo, nunca supe qué ni de quién, pero lo esperaba impacientemente. Nunca llegó, nunca nada llegó. Regresaba a mi casa, sin un plan, sin una flor, sin una sonrisa. No todo fue malo, aún me quedaban amigas que sufrían de la misma pena, pocas, pero ahí seguían, fieles a nuestra antigua tradición.
En el penúltimo año de prepa, mi suerte parecía cambiar, al menos eso creía yo. Había alguien! un tipo (porque no se puede describir a alguien así con otra palabra) al que parecía gustarle. ¡Que bonito! Por fin llegó el día. Fui a la escuela y desde la ventana vi cómo iban pasando niñas con un acantidad impresionante de flores, se acercan lentamente a los salones (música de Jaws), abren la puerta y empiezan a repartir... -Suspiro- Otra vez nada, otra vez sola en este asqueroso día. ¿Qué, sería la única niña (una vez más) sin algo que presumir? ¿Qué era tan desagradable que nadie lograba acordarse de mí? -Suspiro acompañado de imperceptibles lágrimas-.
Un año pasó, y lo que parecía imposible parecía acercarse. Este año sería diferente, este año habría esperanza sí, pero no de la irracional e ingenua. Ésta estaría fundamentada. Conocí a alguien, ¿qué digo? no sólo lo conocí sino que al poco tiempo empezamos una relación. Así llego el 14, y como era de esperarse espere la flor, con la pequeña diferencia de que ese año sí la recibí. Pero ahora significaba algo más. Ya no era tener la flor por la flor o para presumir, era para mí. Era de alguien que de verdad amaba (cabe aclarar que ese sentimiento sigue presente hoy en día). Entonces lo sentí, ya no importaba el estúpido día comercial en donde se venden más choclates, tarjetas, dulces y globos que ningún otro día, importaba sentirlo.
Este año pasará lo mismo, ya no importa si recibo una flor o lo que sea ese día, porque no estoy sola. Hay que querer a la gente, hay que interesarse por la gente, sobretodo por la gente que quieres. No esperen hasta este día para abrazar, besar y reírse. No desperdicien las infinitas oportunidades que nos da la vida para hacerlo. Aprovechen el tiempo. Así, adelantándome a las festividades, les diré que los quiero.
Feliz día más cursi del año...
p.d. no vayan a pensar que por lo que escribí no acepto detalles, siempre son bonitos. Nos vemos el 14
http://www.yucatan.com.mx/especiales/sanvalentin/leyenda.asp
6 de febrero de 2007
El tope...
El tráfico nos parte la vida, tenemos que salir horas antes para poder llegar a tiempo a nuestros compromisos previos. Conocemos las horas pico al igual que las zonas de más tránsito, pero ¿cuál es la causa de estos terribles embotellamientos?
Sureños que frecuentamos la zona del hospital Ángeles, ya sea por Camino a Santa Teresa o la lateral de Periférico, cada vez que pasamos por ahí nos preguntamos: ¿Por qué hay tanto tráfico? Durante el camino formulamos diferentes hipótesis, seguro es la escuela, seguro es la entrada del hospital, seguro es el semáforo, incluso podemos encontrar a algún ingenuo que piense que hubo algún accidente...
En parte todo esto es cierto. Por ahí de la 1 los camiones escolares llegan y entran uno por uno a la escuela entorpeciendo el tráfico, y como si no fuera suficiente a las 2.30 vuelven a salir, eso sí en grupos de 4 o 5.. pero como tardan caray! Esperando a que los policías escolares vuelvan a permitir el paso, el sonido del claxon se hace presente y te perfora la cabeza como un taladro.
Por eso de las 7 de la noche, el tráfico se vuelve a hacer pesado. ¿Y ahora por ué? Es claro que las niñas ya no están en clase, ¿por ué no puedo pasar? Te diré la razón. El Hospital tuvo la brillante(?) idea de hacer una pequeñísima desviación para facilitar el ingreso... sí, facilitar. Claro que los ingeniosos no pensaron en la gente que no sabe para donde va (duh) y entonces se acuerdan de que ya se pasaron la entrada!! Giros violentos, frenones imprevistos y claro el claxon se hacen presentes una vez más.
Como podrán recordar (los que ya hayan pasado por ahí) en la esquina, pasando el Sagrado, hay un puente peatonal. Sí, uno de esos que supuestamente están para que la gente pase por ellos sin el peligro de ser arrollada, pero este puente ha fallado en su función vital. Ahora sirve, principalmente, para colgar pancartas y saludar desde ahí a las niñas de la escuela (pueden creerlo, soy ex-alumna). La gente insiste en pasar directamente del Hospital o de la escuela hacia los tacos de canasta, las quesadilla o cualquier puesto que ahí se ponga. Eso realmente nunca fue problema, yo varias veces pasé así (lo admito con pena), pero lo hice sin estorbar relamente el tráfico.
Así la gente siguió pasando, y siguió pasando, y entonces apareció. Un día en la mañana, pasé por ahí e hizo rebotar el coche con todo y pasajeros... un tope. ¡¡¡Un tope!!! En una zona conflictiva y con un puente a menos de una cuadra pusieron un tope. Me quedé atónita. La gente lo logró, hizo que algo que estaba en principio prohibido, fuera no sólo aceptado, sino que de hecho recibieran ayuda para hacerlo!! Desde entonces todo fue peor, a las 2.30, ya no importaban los camiones, sino los coches que se frenaban para pasar el tope como si fuera de vidrio. Y claro, después de que dejas pasar a 10 peatones porque ahora tienen preferencia, no falta quien quiere correr al último minuto y te la acaba refrescando, como si en verdad tú estuvieras haciendo algo malo.
Pero bueno, qué es lo que nos sorprende, vivimos en la Ciudad de México, la tierra en donde todo puede pasar, la ciudad del revés en donde los puentes peatonales cambian de función y los necios logran lo que quieren... Viva México...
Sureños que frecuentamos la zona del hospital Ángeles, ya sea por Camino a Santa Teresa o la lateral de Periférico, cada vez que pasamos por ahí nos preguntamos: ¿Por qué hay tanto tráfico? Durante el camino formulamos diferentes hipótesis, seguro es la escuela, seguro es la entrada del hospital, seguro es el semáforo, incluso podemos encontrar a algún ingenuo que piense que hubo algún accidente...
En parte todo esto es cierto. Por ahí de la 1 los camiones escolares llegan y entran uno por uno a la escuela entorpeciendo el tráfico, y como si no fuera suficiente a las 2.30 vuelven a salir, eso sí en grupos de 4 o 5.. pero como tardan caray! Esperando a que los policías escolares vuelvan a permitir el paso, el sonido del claxon se hace presente y te perfora la cabeza como un taladro.
Por eso de las 7 de la noche, el tráfico se vuelve a hacer pesado. ¿Y ahora por ué? Es claro que las niñas ya no están en clase, ¿por ué no puedo pasar? Te diré la razón. El Hospital tuvo la brillante(?) idea de hacer una pequeñísima desviación para facilitar el ingreso... sí, facilitar. Claro que los ingeniosos no pensaron en la gente que no sabe para donde va (duh) y entonces se acuerdan de que ya se pasaron la entrada!! Giros violentos, frenones imprevistos y claro el claxon se hacen presentes una vez más.
Como podrán recordar (los que ya hayan pasado por ahí) en la esquina, pasando el Sagrado, hay un puente peatonal. Sí, uno de esos que supuestamente están para que la gente pase por ellos sin el peligro de ser arrollada, pero este puente ha fallado en su función vital. Ahora sirve, principalmente, para colgar pancartas y saludar desde ahí a las niñas de la escuela (pueden creerlo, soy ex-alumna). La gente insiste en pasar directamente del Hospital o de la escuela hacia los tacos de canasta, las quesadilla o cualquier puesto que ahí se ponga. Eso realmente nunca fue problema, yo varias veces pasé así (lo admito con pena), pero lo hice sin estorbar relamente el tráfico.
Así la gente siguió pasando, y siguió pasando, y entonces apareció. Un día en la mañana, pasé por ahí e hizo rebotar el coche con todo y pasajeros... un tope. ¡¡¡Un tope!!! En una zona conflictiva y con un puente a menos de una cuadra pusieron un tope. Me quedé atónita. La gente lo logró, hizo que algo que estaba en principio prohibido, fuera no sólo aceptado, sino que de hecho recibieran ayuda para hacerlo!! Desde entonces todo fue peor, a las 2.30, ya no importaban los camiones, sino los coches que se frenaban para pasar el tope como si fuera de vidrio. Y claro, después de que dejas pasar a 10 peatones porque ahora tienen preferencia, no falta quien quiere correr al último minuto y te la acaba refrescando, como si en verdad tú estuvieras haciendo algo malo.
Pero bueno, qué es lo que nos sorprende, vivimos en la Ciudad de México, la tierra en donde todo puede pasar, la ciudad del revés en donde los puentes peatonales cambian de función y los necios logran lo que quieren... Viva México...
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