..y no es que haya hecho muchas cosas, sólo fueron demasiadas emociones comprimidas en tan pocos días. Empezando por el viernes, un día peculiar. Un examen sencillo, un poco de trabajo y la emoción del plan que se llevaría acabo más tarde.
Pasé la tarde sin ninguna otra complicación, incluso me atrevo a decir que fue un poco aburrida (omitiendo el viaje en camión con maletas...). Pero poco más tarde me enteré de algo que me dejó helada, no por el coraje o enojo, sino por la sorpresa...
Nunca pensé que una persona pudiera llegar a eso. No voy a decir quién ni qué fue lo que pasó, sólo tengo que decir que francamente esperaba más de esa persona que alguna vez fue alguien grande en mi vida. Ahora todos lo sentimientos que pude haber tenido han desaparecido por completo, no queda ni la sombra, es más ni siquiera el sentimiento de culpa que me abrumaba... nada, no queda nada, soy completamente libre. Si es que llega a leer esto sólo tengo una cosa que decir... gracias. Muchas gracias por hacer que me olvidara completamente de todo y que viera las cosas del pasado como lo que son: pasado. Gracias por hacer que me diera cuenta que era hora de seguir adelante. Diría que siento mucho que las cosas hayan acabado así... pero no lo diré porque ya no lo siento, las cosas pasan por algo y si terminó así fue porque sería lo mejor.
Después del momento de sorpresa recibí un abrazo y sólo escuché "nosotros estamos aquí, no necesitas más"... y qué cierto fue. Esa noche me divertí como pocas, en parte por el plan, pero más que nada porque esta vez sentí como nunca el apoyo, cariño y amistad, no de muchos, pero de los más importantes.
El sábado no pude dejar de sonreír. El día estaba obscuro y nublado pero no dejé de sonreír. Sonreírle al día, a la vida, a los amigos... porque cuando los tienes (y me refiero a los verdaderos amigos), sin importar la cantidad, todo esta bien... todo esta perfecto. Ya no necesito más.