8 de diciembre de 2008

What a ride...

Un tiempo para escribir después de un cierre de semestre tan estresante en tantos sentidos. A veces creo que fue demasiado, que sobrepasé mi límite, y que no debería volverlo a hacer, pero dicen que lo que no te mata te hace más fuerte y si eso es cierto… creo que estoy lista para lo que sea.

Recapitulando este semestre, tengo que decir que no fue tan malo, al menos en todo lo que no sea el ámbito académico. Tengo miles de fotos que capturaron esos momentos de alegría, en donde la escuela, las tareas y los maestros desaparecían y sólo estábamos nosotros, quienes somos en realidad, sin presiones, sin estrés, sin corajes, sólo nosotros, un grupo de jóvenes disfrutando de la vida.

Nuestras escapadas entre semana al cine, a la Condesa o a ningún lugar en especial. Los días en los que, cansados de la rutina que nos impone la Universidad, rompimos con la monotonía, no sé, usando pijama en clase, o disfraces para el día de muertos. El Fashion Week, las despedidas y los cumpleaños. Cuando decidíamos salirnos todos de clase para poder ver una película un viernes. Las pláticas en las mañanas cuando es tan temprano que lo que decimos a veces no tiene sentido. Las fiestas temáticas, o las no temáticas en donde mientras unas se divertían, otras se quedaban sentadas en el pasillo esperando (perdón tuk jaja). ¿¡Y cómo no mencionarlo!? Las personas que conocimos que nos divertían en las fiestas y que en algún momento nos quitaron el aliento. Los pubs, la música, las bandas (yeah!), los buenos amigos, los malos amigos, los que iban y venían, los reencuentros, los abrazos, los besos, las locuras, la vida.

Gracias a todos los que formaron parte de mi vida de cualquier forma este semestre, sé que sobreviví gracias a ustedes. Y a todo ellos les quiero decir que aguanten, nos falta vida por vivir.

-cabe aclarar que escribí esto a las 3 de la mañana en un cuarto de hospital, con enfermeras entrando y saliendo todo el tiempo... disculpen la torpe redacción...-