17 de noviembre de 2010

Down the memory lane

A la hora de la comida, decidí no hacerlo, el sandwich que llevaba me lo había comido hace horas y en mi bolsa quedaba un par de chicles. Creo que de vez en cuando hay que para y tomar algo de aire así que me pude mis audífonos, busqué una buena canción (una de esas que pueden cambiarte el ánimo con escuchar las primeras notas) y salí a caminar.

Las primeras cuadras parecía que todavía buscaba un sentido, como si quisiera llegar a algún lugar. Bajé todo Nuevo León hasta que se me terminó la calle, seguí mi paseo por Amsterdam y luego regresé hacia Tamaulipas.

Durante todo éste recorrido mi cabeza sólo se fijaba en la música, pero después mi mente cambió de dirección. Empecé a encontrar lugares a los que alguna vez fui, en donde pasé muy buenos ratos. Muchas amigas, muchas comidas, cenas, tragos y caminatas sin sentido, justo como la de esas horas.

La nostalgia me invadió.

Durante esa semana parecía que todo lo que hacía o decía me llevaba a una serie de recuerdos de años pasados. No solamente recordé los tiempos de alegría, sino los momentos de desesperación y tristeza que me han hecho crecer, incluso esos los recuerdo con una sonrisa.

Creo que he tenido una muy buena vida, a pesar de todo.

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