25 de febrero de 2011

Lo divertido del Karma instantáneo

Ésta vez, más que vaciar mi cabeza en una entrada, sólo voy a contar una pequeña anécdota que me hizo el día...

Estamos en pleno proceso de mudanza de oficina, nos movemos de una casa en la Condesa... a un edificio en la Condesa, así que una parte de la mudanza la hicimos nosotros con la ayuda de una caja, un diablito y varias vueltas.

En una de estas vueltas, yo venía cargando un florero bastante grande, crucé la calle y del otro lado había un señor, el cual se espero a que pasara para chiflarme y luego decir alguna peladez... No me faltaron las ganas de reventarle el florero en la cabeza, pero dado a que no es mío y si lo hiciera probablemente tendría que reponerlo, suprimí el deseo.
Por supuesto que el señor en cuestión jamás pensó que yo fuera a hacer algo, así que siguió su camino tranquilamente, lo que no vio venir... fue la puerta de acrílico.

Después del golpazo, volteó a ver que nadie lo hubiera visto, y ahí estábamos mi compañera y yo, viéndolo, muertas de risa... "Por pelado, idiota!"

Satisfacción instantánea, karma instantáneo.
:)

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